Xataka publica esta semana un artículo que refleja una tendencia que los notarios gallegos ya conocen bien: los jóvenes están renunciando a heredar casas rurales en Galicia. No por falta de valor sentimental, sino por cálculo frío. Una casa en un aldea sin fibra óptica, con IBI anual, sin inquilino posible y a tres horas de donde vives y trabajas no es un activo; es un coste.
El fenómeno tiene un nombre jurídico: repudiación de herencia. Y en Galicia está creciendo.
Los números: cuántas casas y cuántas renuncias
Galicia concentra una de las mayores densidades de vivienda rural vacía de España. Según el Censo de Población y Viviendas del INE (2021), la comunidad tiene más de 300.000 viviendas vacías, la mayoría en municipios de menos de 5.000 habitantes. El dato se agrava al mirar la demografía: Galicia pierde unos 5.000 residentes rurales netos al año en municipios pequeños (Padrón Municipal, Xunta de Galicia, actualización 2025).
La repudiación de herencias no se publica en estadísticas oficiales desagregadas por tipo de bien, pero los notarios de las cuatro provincias gallegas apuntan a un crecimiento sostenido desde 2018. Los motivos más comunes que recogen en los formularios:
- El heredero vive en otra comunidad autónoma o en el extranjero
- La vivienda requiere inversión para ser habitable (reforma estructural)
- No hay mercado de alquiler ni venta en la zona
- El coste anual de mantenimiento (IBI, basura, seguro) no se compensa
Por qué renunciar es racional (aunque duela)
Galicia tiene uno de los regímenes de impuesto de sucesiones más favorables de España. La Ley 7/2019 de medidas fiscales y administrativas de la Xunta exime prácticamente al 100% a herederos directos (cónyuge, hijos, padres) en transmisiones de hasta 1 millón de euros. Renunciar no tiene sentido fiscal, pero puede tener sentido práctico.
Hay varios escenarios:
Escenario 1 — Casa en núcleo rural sin servicios: El heredero acepta la herencia, paga IBI (150–400 €/año), no consigue arrendatario ni comprador, y empieza a pagar un mantenimiento que se acumula. En 10 años, el coste supera el valor catastral del inmueble.
Escenario 2 — Casa en zona con potencial de turismo rural: Podría ser rentable con reforma (5.000–25.000 €) y gestión de alquiler vacacional. Pero requiere tiempo, capital y conocimiento del mercado local. Muchos herederos no tienen ninguna de las tres cosas.
Escenario 3 — Casa vinculada a tierra agrícola: La Ley de Modernización de Explotaciones Agrícolas permite ceder el uso de la tierra sin transferir la propiedad. Pero el mercado de arrendamiento agrario en Galicia es informal, oscuro y difícil de gestionar desde la distancia.
El efecto de las casas abandonadas en el campo gallego
El abandono de viviendas rurales en Galicia no es solo un problema estético. Tiene consecuencias materiales:
Riesgo de incendios: Galicia tiene una de las mayores tasas de incendios forestales de Europa. La vegetación que crece alrededor de casas abandonadas —eucalipto y pino principalmente— es combustible directo. Los incendios de 2017 y 2022 afectaron zonas con alta concentración de aldeas semi-abandonadas.
Pérdida de patrimonio arquitectónico: La arquitectura rural gallega (casas de piedra, hórreos, alpendres, cruceiros) es un patrimonio físico que no se puede recuperar una vez destruido. Cada año desaparecen estructuras sin inventariar.
Degradación del tejido municipal: Cuando una aldea baja de 10 habitantes, el colegio cierra, el médico reduce visitas y el autobús desaparece. La renuncia de herencias acelera ese proceso.
Los programas que intentan revertirlo
La Xunta de Galicia lleva años probando instrumentos para reconectar casas vacías con personas que quieren vivir en ellas:
Aldeas Modelo (programa activo desde 2019): selecciona núcleos rurales con viviendas abandonadas, la Xunta adquiere las propiedades, las rehabilita y las ofrece en arrendamiento a nuevos vecinos. En 2025 había 30 aldeas en el programa, con resultados mixtos: algunas han consolidado 5–10 nuevos vecinos, otras siguen esperando interesados.
Banco de Terras de Galicia: registro de tierras agrícolas sin cultivar disponibles para cesión. En 2024 tenía 22.000 parcelas inscritas, pero la demanda de arrendatarios sigue siendo muy inferior a la oferta.
Plan de Regeneración Rural 2025–2030 (aprobado por la Consellería de Medio Rural): contempla incentivos fiscales adicionales para propietarios que pongan viviendas rurales en el mercado de alquiler, y subvenciones de hasta 15.000 € para rehabilitación vinculada a empadronamiento.
El ángulo que menos se menciona: la oportunidad para los de fuera
Todo lo anterior tiene un reverso. Las casas que los gallegos no quieren heredar están disponibles en el mercado a precios que no existen en ninguna ciudad española.
En municipios como A Fonsagrada (Lugo), Muras (Lugo), Lobeira (Ourense) o Corcubión (A Coruña), los precios de venta de casas con finca rondan los 20.000–60.000 €. No son precios de catálogo; son precios de herederos que quieren salir del activo y no pueden permitirse una reforma.
El perfil que está aprovechando esto:
- Extranjeros jubilados (alemanes, holandeses, belgas) que buscan clima atlántico, tranquilidad y bajo coste de vida
- Teletrabajadores peninsulares que valoran la conectividad emocional con la naturaleza y pueden asumir una reforma como inversión
- Familias en segunda residencia que eventualmente se plantean el traslado definitivo
Los municipios con mejores condiciones para este perfil son los que combinan precio bajo, acceso a fibra (Galicia tiene una cobertura de fibra de las más altas de España, con más del 85% del territorio cubierto) y algún servicio básico en un radio de 20 km.
Datos clave para quien quiera comprar
| Municipio | Precio casa con finca | Fibra | Distancia ciudad más próxima |
|---|---|---|---|
| A Fonsagrada (Lugo) | 20.000–50.000 € | Sí (capital) | Lugo: 100 km |
| Lobeira (Ourense) | 15.000–45.000 € | Parcial | Ourense: 70 km |
| Muras (Lugo) | 25.000–60.000 € | Sí | Lugo: 60 km |
| Corcubión (A Coruña) | 50.000–100.000 € | Sí | Santiago: 90 km |
| O Barco de Valdeorras (Ourense) | 60.000–120.000 € | Sí | Ourense: 90 km |
El mercado es informal: las mejores casas no aparecen en los portales nacionales. Las vías de acceso más efectivas son los ayuntamientos locales, los notarios de la zona y los grupos de Facebook de cada comarca.
El despoblamiento rural en Galicia no se resuelve con herencias forzadas ni con programas de marketing. Se resuelve cuando las condiciones de vida en los municipios pequeños vuelven a tener sentido económico y vital para quien decide instalarse. Ese camino pasa por infraestructura, servicios y, sobre todo, por una oferta de vivienda a precio razonable que hoy existe de forma involuntaria, gracias a los que renuncian.
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