Camino 25 minutos cada mañana desde mi casa hasta el café donde suelo escribir mis análisis. En Valencia, con una media de desplazamiento de 22 minutos, eso no es una excentricidad: es prácticamente la norma para quienes viven cerca de su trabajo o destino habitual. El trayecto me sirve para pensar. Y algunas de mis mejores hipótesis sobre movilidad urbana han surgido mientras cruzaba la plaza del Ayuntamiento.
Pero cuando me pongo a revisar los datos de otras ciudades, la realidad es muy distinta. En Chiclana de la Frontera, el coche acapara el 76,8% de los desplazamientos. En Lorca, el 69,9%. Son ciudades donde salir sin vehículo propio no es una opción razonable para la mayoría.
El dato de partida: Madrid y Barcelona no son la norma
Las dos grandes metrópolis lideran el uso del transporte público, pero sus cifras son excepcionales en el contexto español:
| Ciudad | % transporte público | % coche | Tiempo medio commute |
|---|---|---|---|
| Barcelona | 27,7% | 29,0% | 27,2 min |
| Madrid | 26,6% | 38,1% | 31,2 min |
Nótese que incluso en estas dos ciudades el coche supera al transporte público. La diferencia es que en Barcelona y Madrid existen alternativas reales. En la mayoría del resto de España, esa alternativa no existe o es marginal.
El ranking de ciudades medianas
Con los datos qeu tenemos en nuestra base para municipios entre 80.000 y 400.000 habitantes:
| Ciudad | % transporte público | % coche | Tiempo commute |
|---|---|---|---|
| Sevilla | 26,0% | 44,4% | 23,1 min |
| Fuenlabrada | 24,1% | 49,3% | 35,3 min |
| Vitoria-Gasteiz | 12,4% | 40,3% | 18,3 min |
| A Coruña | 12,4% | 43,4% | 20,0 min |
| Pamplona | 13,4% | 48,3% | 18,1 min |
| Bilbao | 20,0% | 47,5% | 22,5 min |
| Granada | 13,7% | 39,7% | 22,3 min |
| Burgos | 13,1% | 42,1% | 17,4 min |
| Valladolid | 10,4% | 57,3% | 21,4 min |
| Zaragoza | 16,8% | 46,9% | 23,2 min |
| Vigo | 10,5% | 50,2% | 19,7 min |
| Oviedo | 12,1% | 44,4% | 20,7 min |
| Albacete | 8,8% | 39,9% | 18,7 min |
| Murcia | 8,3% | 49,3% | 19,3 min |
| Alicante | 11,8% | 42,0% | 20,7 min |
Sevilla destaca como la ciudad media con mayor uso del transporte público fuera del eje Madrid-Barcelona: un 26%. Su sistema de metro ligero y autobuses, sumado a una morfología urbana más compacta, explica en parte este resultado.
Bilbao, pese a su tamaño relativamente pequeño (351.000 habitantes), mantiene un 20% de uso del transporte público gracias a su metro —el Eusko Tren— y a una topografía que desincentiva el coche en el centro.
En el extremo opuesto, Valladolid (57,3% de desplazamientos en coche) y Murcia (49,3%) revelan ciudades donde el transporte público no ha conseguido hacerse con una cuota relevante.
El argumento de la caminabilidad
Antes de concluir que las ciudades con bajo uso del transporte público tienen un problema, hay que analizar el tercer elemento: el tiempo de commute.
Aquí es donde la narrativa se complica.
Vitoria-Gasteiz: 12,4% en transporte público, 18,3 minutos de commute medio. Pamplona: 13,4% transporte público, 18,1 minutos. Burgos: 13,1% transporte público, 17,4 minutos.
Son ciudades con bajo uso del transporte público... pero también con los desplazamientos más cortos de la muestra. El motivo es que en una ciudad de 175.000-260.000 habitantes con estructura urbana relativamente compacta, muchos desplazamientos se hacen a pie o en bicicleta sin que eso aparezca en ninguna categoría de "transporte público".
La caminabilidad —la capacidad de resolver la vida cotidiana en un radio peatonal— es el transporte público más eficiente que existe. No contamina, no cuesta nada y hace que los tiempos de commute sean ridículamente bajos.
Lo que nos dicen los datos de Vitoria y Pamplona no es que tengan mal transporte público. Es que gran parte de sus habitantes simplemente no lo necesitan.
El problema real: las ciudades dependientes del coche sin compensación
La dependencia del coche es un problema cuando no viene acompañada de tiempos cortos ni de caminabilidad.
Chiclana de la Frontera: 76,8% en coche, 39,3 minutos de commute. Fuenlabrada: 49,3% en coche, 35,3 minutos de commute. Lorca: 69,9% en coche, 37,2 minutos de commute.
Estas ciudades combinan lo peor de los dos modelos: alta dependencia del vehículo privado Y tiempos de desplazamiento largos. Sus habitantes dedican más de media hora diaria solo de ida al trabajo, en coche, asumiendo el coste económico y el desgaste de ese tipo de movilidad.
El coste económico del coche es a menudo invisible en los análisis de coste de vida. Un vehículo de gama media en España tiene un coste total de propiedad —amortización, seguro, gasolina, mantenimiento, aparcamiento— que ronda los 4.000-6.000€ anuales. En una ciudad sin alternativas al coche, ese coste es obligatorio, no opcional.
¿Qué ciudad elegiría yo?
Desde mi perspectiva analítica —y reconociendo que tengo un sesgo claro como peatona convencida—, el modelo más eficiente es el de ciudades medianas compactas con commute bajo, como Vitoria-Gasteiz, Pamplona o Burgos.
No necesitan tener metro. Necesitan tener escala humana: distancias caminables, mezcla de usos del suelo, y servicios bien distribuidos territorialmente.
El transporte público es una solución al problema de la distancia. Pero la mejor solución al problema de la distancia es no tenerla.
Fuentes: INE Indicadores Urbanos, datos propios ViveDonde.
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